jueves, 7 de enero de 2016

Mover el rabo y gruñir: Lo que NO significa

Este es un artículo que hacía tiempo que quería escribir.

La etología es la ciencia que estudia el comportamiento animal. Es una ciencia y por tanto se basa en parámetros objetivos. Esto es algo que resulta difícil de recordar o de comprender para la mayoría de la gente, porque todos tenemos una idea a la hora de interpretar el comportamiento animal. Probablemente, pocas otras ciencias se tienen que enfrentar a tantas ideas preconcebidas.

En etología la unidad más básica de estudio es "la pauta". Una pauta es cada conducta individual del animal. A la hora de interpretarla distinguimos entre causa y función. Además estas pueden ser a corto, medio o a largo plazo (relacionadas con la evolución). Con lo cual, analizar el por qué ocurre una pauta suele ser un proceso muy difícil que se puede estudiar a muchos niveles.

Sin embargo, en nuestra vida cotidiana la gente nos pregunta continuamente ¿y eso por qué lo hace? esperando encontrar una respuesta simple. Y por otro lado hay otros comportamientos que todo el mundo "sabe" interpretar. Y a esto quería ir con este artículo.

Creo que probablemente una de las primeras cosas que aprendemos de los perros, después de que hacen "guau, guau" es que mueven la cola porque están contentos. Pues esto no es correcto.
Podemos decir que el perro mueve la cola, cuando está excitado. La alegría puede generar excitación pero también muchas otras emociones como el nerviosismos y estados de tensión que pueden llevar a la agresividad. Siempre hay que mirar el contexto en el que se desarrolla la conducta, así como el resto de pautas que la acompañan. Además, mover la cola no es una pauta, sino muchas. ¿Cómo la mueve?, ¿a que altura? ¿Cuál es la posición del cuerpo?, ¿emite vocalizaciones al mismo tiempo?...

Ya que hablamos de vocalizaciones... ¿Qué hay del gruñido?. El gruñido se considera comúnmente una muestra agresiva. Probablemente, si lo tuviéramos que clasificar en una categoría funcional lo pondríamos en esa categoría, es cierto. Eso no supone que sea en sí una agresión. El gruñido es una señal comunicativa. Suele tener una función de advertencia y por ello tiene suma importancia, ya que de hecho ayuda a evitar la agresión directa. Pero, además, como muchas pautas puede darse en contextos diferentes, el más común, es durante el juego.

El mensaje que me gustaría transmitir es: Intentemos no simplificar en exceso. Recordar que ni mover la cola es algo intrínsecamente bueno ni gruñir algo malo.

Les dejo un ejemplo de youtube. Un perro que se encuentra con otro en un estado alto de excitación, Mueve el rabo pero su actitud no es para nada adecuada.



Y aquí otro ejemplo de perros que gruñen y tienen pautas aparentemente agresivas durante el juego pero que tienen estrategias de autogestión adecuadas





jueves, 17 de diciembre de 2015

Miedo a los pertardos

Hoy vamos a tratar un tema de actualidad en estas fechas. Puede que el miedo a los petardos o voladores sea uno de los problemas de miedo más comunes en perros domésticos.
En fechas claves como navidad el gran numero de celebraciones seguidas agrava el problema en animales sensibles. El problema con las fobias y miedos es que una vez ha ocurrido la sensibilización, es decir, una vez que el animal ha relacionado un suceso con algo negativo, la exposición a este estímulo le desencadena respuestas fisiológicas de estrés "para huir del monstruo", el problema viene cuando ese "monstruo" no lo podemos controlar y no se puede huir de él. En fechas señaladas la gran acumulación de eventos de este tipo puede hacer que los problemas de fobias y estrés asociado se intensifiquen e incluso se generalicen,  ampliando el número de estímulos (normalmente ruidos) que van a desencadenar la respuesta. Esto, evidentemente, dificulta mucho más la vida del animal y sus propietarios 

¿Qué podemos hacer?
fuente: blog advantix

Pues, se puede actuar desde diferentes frentes:

- Como ciudadano: Evita usar pirotecnia, sobretodo en ciudades y zonas muy pobladas.

- Si tu perro ya tiene miedo:
 En estas fechas, lo único que podemos y debemos hacer es protegerlo. Los días clave, busca un lugar tranquilo donde esté lo más aislado posible de ruidos y pueda estar cómodo. Llévale a ese sitio seguro y dale un buen hueso para roer para que esté lo más tranquilo y cómodo posible antes de que empiecen los voladores.  Puedes ayudarle a estar más cómodo en el sitio que el elija o intentar proporcionarle uno mejor. Si se esconde, permíteselo. Acompáñalo habla y haz ruidos cotidianos para disimular los ruidos, puedes poner la televisión o radio un poco altas. Hay cierta controversia sobre si debemos mimarles o consolarlos en estos momentos. Pero si tu perro ya tiene miedo y es él quien te busca no debes darle la espalda.
 Para ayudarle a estar tranquilo existen complementos como los difusores y collares de feromonas de apaciguamiento canino o complementos nutricionales que les ayudan a estar más tranquilos, pero este último hay que empezar a dárselos con anterioridad. En casos muy graves quizás sea aconsejable usar alguna medicación los días clave. Consulta con tu veterinario y etólogo.
Cuando pase el temporal, hay que intentar no olvidarnos del problema. Se puede seguir un programa de desensibilización progresiva. Consulta con un profesional para ello. El programa debe consistir en una exposición controlada a los estímulos que le causan miedo. Cuidando mucho el entorno y la intensidad del estímulo.

- Si tu perro  no tiene miedo aun,  pero se muestra inseguro  : Los perros no nacen con miedo, pero para algunos los ruidos pueden ser desagradables. Si tu perro se para y te mira cuando suena un ruido  o se muestra inquieto, dando vueltas y mirando al rededor. Has de intentar actuar con naturalidad y sin darle importancia alejarle tranquilamente del ruido. Cambiar el entorno y la actividad. En mi opinión esté es el momento de no prestar excesiva atención al perro. Lo que está ocurriendo es que el perro no sabe si lo que ocurre es normal y te está observando para saber si hay que asustarse o no. Estos son los casos en los que poner un tono de consuelo o un exceso de atención o mimos puede ser desaconsejable. Pero ojo, tampoco conviene que le expongamos en esos momentos. Todo lo contrario, hay que conducirlos a un sitio y/o situación más seguras. Si el perro se ve obligado a permanecer en un entorno desagradable para él podemos estar dando origen a una futura fobia. Lo que es más, aunque nuestro perro sea seguro y no tenga miedos no conviene tirar demasiado de la cuerda. No le expongamos a situaciones muy complicadas, en especial si estas se repiten mucho en poco tiempo o se juntan diferentes situaciones estresantes en la misma época. Hay que pensar que los cambios de rutina en casa, pasar mucho tiempo solos o a horas desacostumbradas, las visitas repentinas y fiestas en casa se pueden unir a paseos por calles muy bulliciosas, visitas a ferias y encima de todo eso están los voladores. Hasta un perro sociable y seguro de si mismo puede, en momento dado, verse abrumado y sentirse inseguro.  

Espero que con este artículo podamos contribuir un poco a que todos en casa, sea de la especie que sea tengan unas felices fiestas.



miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿Quiero o puedo tener un perro?



Se acercan fechas navideñas y muchas familias se plantearán la opción de regalar a sus hijos o pareja ese ansiado perrito. Son muchas las preguntas que debemos hacernos a este respecto. Una es si quiero o puedo tenerlo, lo cual trae consigo una considerable lista de preguntas extras que deberíamos hacernos. Pero una vez que decidamos que estamos dispuestos a cambiar nuestras vidas para introducir en ellas a un nuevo miembro de la familia. Habrá que ver cuál es el indicado para nosotros.
Con este artículo pretendemos ayudar a analizar nuestra vida y entorno familiar para decidir responsablemente.


En primer lugar tenemos que tener en cuenta que todos los perros tienen una serie de necesidades básicas y chequear si estamos dispuestos a hacer los sacrificios necesarios. Estas necesidades mínimas serían:

1º Recibir nutrición adecuada
2º Recibir la vacunación y atención veterinaria en caso de enfermedad o accidente
3º Salir a la calle y hacer ejercicio. Todos los perros necesitan hacer algún ejercicio y salir a la calle al menos una vez al día si nuestra casa tiene jardín y al menos 3 si no lo tenemos.
4º Recibir atención y cariño.

Esto nos supondrá un desembolso económico y una importante inversión de nuestro tiempo.
¿Estamos dispuestos a ello? ¿Podemos permitírnoslo?

Si la respuesta a estas preguntas es un Sí rotundo la siguiente que debemos hacernos es ¿Qué perro es el adecuado para mi?. Es posible que nuestro hijo o nosotros mismos tengan una ilusión tremenda en tener, por ejemplo, un bulldog francés. Si la decisión de tener un perro flaquea ante la idea de tener otro tipo de perro, debemos pararnos a reflexionar si realmente queremos un perro o si, en realidad, queremos un estereotipo idealizado. Por favor, no seleccionen al perro por su apariencia o únicamente por impulsos emocionales.

Las necesidades básicas de cualquier perro se pueden ver multiplicadas por 10 en según que animales, al igual que los problemas que esto acarree si no estamos preparadas para ello.

Si quieres un perro de raza infórmate antes de sus características, en especial de su carácter y posibles problemas veterinarios. Hay perros estéticamente muy bonitos que pueden tener unas pulsiones instintivas muy fuertes que les hacen ideales para perro de caza o trabajo pero que en la ciudad pueden ser grandes problemas y otros que con alta probabilidad nos van a hacer pasar mucho rato en el veterinario.

Lo siguiente que debemos pensar es si queremos un cachorro o un perro adulto. Si bien es cierto que el cachorro está por moldear y lo podemos intentar adaptar a nuestra familia, también es cierto que este proceso puede ser duro y que si no tenemos experiencia y paciencia puede ser un arma de doble filo. Muchos perros adultos con problemas fueron cachorros que no recibieron la educación, atención y cuidados necesarios o adecuados cuando eran cachorros. Si no queremos pasar por el proceso de la educación, limpiar pipis y cacas dentro de casa y aguantar unos cuantos destrozos (algo casi inevitable con los cachorros), deberíamos plantearnos dar una segunda oportunidad a un perro adulto. En refugios y protectoras hay miles de perros esperándola, la gran ventaja de estos perros es que podemos conocerlos antes de adquirirlos. Podemos encontrar así el perro que se ajuste a nuestro estilo de vida y en cualquier caso mejorar el suyo.

El consejo general es, piénsalo bien. Si lo necesitas pide asesoría a un profesional y al personal de refugios si te decides por esa opción. No te dejes llevar por impulsos del corazón e infórmate antes. No le harás ningún favor al perro ni a tu familia llevándotelo a casa para después tener que deshacerte de él.



jueves, 19 de noviembre de 2015

Jugar en casa


Jugar es la necesidad del perro que normalmente menos tenemos en cuenta.
El perro necesita jugar con otros  (perros y humanos) para satisfacer sus necesidades sociales. Pero también como modo de ejercitar cuerpo y mente. Es una estupenda manera de enriquecer su ambiente para ayudar a mantenerlos sanos mentalmente.

La falta de ejercicio y estimulación mental es la causa habitual de la mayor parte de los problemas de comportamientos que nos encontramos normalmente. Por eso es importante saber usar el juego para alimentar buenos hábitos y conductas que ayuden a mantener el bienestar de nuestros animales.
Hoy quería centrarme en el juego dentro de casa.  Aunque el juego no sustituye al paseo, hay momentos en los que ya sea por razones médicas, como una convalecencia tras una operación o climatológicas los paseos se reducen mucho y el perro no puede gastar la energía que está acostumbrado. Queremos resaltar antes de nada que no es que la lluvia   nos parezca una   excusa para no pasear, pero siendo realistas cuando el tiempo no acompaña  todos acabamos reduciendo el tiempo del paseo.  En estos momentos hay que echar mano de estas estrategias para que nuestro compañero de cuatro patas no se vuelva (y nos vuelva) loco en casa.

Para ello es interesante conocer y haber ensayado distintos tipos de juego en casa.
Muchas veces el juego en casa puede ser un poco complicado o un poco pesado. Como cuando el perro te trae su hueso o pelota una y otra vez para que se lo tires. Pues bien, este es el momento de reconducir a tu perro.
En primer lugar arrojar cosas no es el juego más apropiado, más aun dentro de casa.
Busca otros tipos de juego. Hay que intentar que durante el juego se ejerciten actividades beneficiosas. Al arrojar algo sólo reforzamos el instinto de caza y/o el de cobro (depende del perro) si este juego no es pautado, en muchos perros puede llevar a las obsesiones y a conductas de protección, que son del todo indeseadas.
¿Cuáles son las conductas que debemos reforzar?
Las conductas a reforzar son aquellas que al perro le aporten algún beneficio, le ayuden a encontrarse mejor y a "usar la cabeza". Te damos algunos consejos generales:

1º Tenemos que partir de un entrenamiento básico, que sepa, al menos sentarse y esperar. Si no lo sabe hacer, ya sabemos con qué empezar. Si ya lo sabe, siempre podemos enseñar trucos nuevos y probar distintos modos de entrenamiento, para mantener la mente del perro siempre activa y flexible.

2º Busca juegos que le permitan ejercitar conductas como mascar y lamer. Estas son conductas de confort en el perro. Es decir, ayudan al mantenimiento de un estado de ánimo relajado.  Estos son juegos que pueden practicar solos, quizás solo animándoles un poco y ofreciéndoles los juguetes adecuados o golosinas de mascar (tendones, huesos etc).

3º  Juegos de olfateo. Usar la nariz es muy beneficioso para el perro, les ayuda a segregar serotonina y por lo tanto, a mantenerse felices y centrados. Hay que practicar un poco, pero hay juegos muy sencillos con los que tú y tu perro pueden aprender a trabajar en equipo.
¿Se te ocurren ideas? Hay que usar un poco la imaginación pero como ayuda también vamos a colgar algunos videos con ideas para jugar en casa en nuestro canal de youtube Equipo Laika.








jueves, 5 de noviembre de 2015

La llamada: 4 errores comunes


Uno de los problemas que más frustración causa en los dueños es la llamada. El dueño siente que el perro no le hace caso e incluso que su perro no le quiere y, en realidad, a veces evidencia algunos problemas en el vínculo entre ambos aunque este no tiene porqué ser el problema inicial. La llamada se puede entrenar y mejorar,  pero lo que ocurre normalmente es que algunos malos hábitos la debilitan progresivamente. Aquí haré una revisión de los principales.
1. Gastarle el nombre al perro (llamar continuamente). Muchas veces un exceso de control por parte del propietario genera un sonido incesante de fondo al que el perro se acostumbra. No solo aprende a ignorarlo y pierde significado sino que también se convierte en una señal continua de que el dueño está pendiente de él así que él puede hacer e ir a donde quiera, no tiene por que atender al dueño.


2. Llamar en momentos innecesarios o insistir en la llamada cuando está claro que es inviable que te haga caso. Hay que ser moderados y realistas. Este problema también deriva del exceso de control.  Es decir, llamar con el único fin de que se quede cerca, siempre que el perro está disfrutando o le vemos distraído o en circunstancias poco realistas como, por ejemplo, cuando ya está corriendo hacia otro perro o un gato. Es posible controlar esto, pero con un grado de obediencia muy entrenado y normalmente siempre deberemos adelantarnos a estas situaciones.  Pocos tanden dueño-perro logran, en la práctica, parar estas situaciones cuando ya se han desencadenado.  No ser conscientes de esto nos lleva a una llamada excesiva e inútil que provoca la desensibilización del perro que comentábamos en el punto anterior.  Hay que pensar que le estamos pidiendo al perro que deje de divertirse y normalmente no le damos nada a cambio.  Lo cual me lleva al siguiente punto.


3. No recompensar nunca el regreso. Si bien el perro debería volver de modo natural a su propietario esto no siempre ocurre, ya sea porque se han cometido errores previos en su educación o simplemente porque el perro es joven y tiene muchos distractores naturales. Aunque nuestro perro "quiera" volver a nuestro lado nunca está de más animarlo cuando lo hace para hacer el regreso más divertido, unas palmadas y palabras alegres serán suficientes. Otras veces habrá que "construir" la llamada y en estas ocasiones el refuerzo ha de ser más fuerte y evidente.


4. Castigarle por escaparse. El problema que tiene esto es "cuando" castigamos por escaparse. Normalmente no podemos hacerlo hasta que está a nuestro lado, por lo tanto, lo que castigamos en realidad es el volver a nuestro lado. Así, a medida que el perro nos escucha llamarle y se da cuenta de como vamos subiendo el tono más y más se aleja, ya que sabe que al volver se va a llevar una buena reprimenda. Esto es un enorme circulo vicioso ya que cada vez subimos más el tono, castigamos más severamente y esto se convierte en un mayor aversivo para el perro así que se aleja más y tarda más en volver. Es aquí cuando un deseo natural de libertad en el perro puede derivar en un problema con el vínculo con el propietario.
Evitar estas conductas puede recompensarnos con la bonita imagen de nuestro perro corriendo a toda velocidad hacia nosotros.




jueves, 22 de octubre de 2015

¿Innato o aprendido?

Hoy me gustaría hablar de un tema de etología básica.

Es un tema recurrente cuando se habla de comportamiento animal. Se trata de la diferencia entre una conducta instintiva o innata y otra  aprendida.

Se entiende por instinto un comportamiento que el animal trae fijado de nacimiento y que no tiene que aprender. Por tanto, tradicionalmente se ha considerado que el instinto se opone al  aprendizaje o al razonamiento. No obstante, esto supone que todo lo que no sea aprendido es innato. Convirtiendo a este en un concepto demasiado amplio. Para demostrar que un comportamiento era innato. En la década de los 20, cuando la etología aun no había nacido como ciencia formal se realizaron numerosos experimentos de cría de animales en condiciones de aislamiento. Incluso en los años 80 existen algunos artículos que estudiaron los efectos del aislamiento social tras el nacimiento de perros. El problema de este tipo de experimentos (dejando implicaciones morales a un lado) es que demostraron que el propio aislamiento modificaba la conducta, razón por la cual no se podía conocer cual era el comportamiento de un animal que no había aprendido nada.

Lo que sí, se descubrió en las primeras etapas de la etología como ciencia fue que los comportamientos más simples se desencadenaban al exponerse a estímulos concretos y que un conjunto de comportamientos se relacionaban causalmente en el tiempo. Por ejemplo, el desarrollo de un patito junto a su madre va a influir en sus preferencias sociales pero también sexuales en un futuro.

¿Y todo esto a donde nos lleva?

Pues a un concepto muy sencillo, deberíamos desechar del vocabulario científico los términos innato y aprendido ya que todo comportamiento tiene tanto unas raíces en el desarrollo de la especie y sus capacidades como en la del individuo, sus experiencias y estímulos a los que ha sido expuesto. La mayoría de comportamientos, por tanto, estarán modelados a partir de una capacidad innata del animal pero que habrá desarrollado o no debido a la experiencia y por tanto al aprendizaje que haya tenido en su vida.

Para hacer este tema de reflexión un poco más ameno voy a compartir un ejemplo muy sencillo que yo puedo ver muy a menudo en mi perro, se trata del comportamiento de “enterrar tesoros”. Parece que tiene una motivación interna hacia este comportamiento (innata), pero por alguna razón nunca logró aprender la secuencia de comportamientos necesarios para llevarlo a cabo por completo. ¿Un posible déficit en el aprendizaje en etapas juveniles? ¿Una falta de capacidades innatas?. No podemos saberlo, lo cierto es que me parece un buen ejemplo de cómo ambos conceptos acostumbran a ir de la mano.
Les dejo el video.




jueves, 8 de octubre de 2015

7 curiosidades sobre el mundo sensitivo del perro



      1.     Lamer y roer produce  placer a tu perro.
Estos comportamientos producen liberación de endorfina en el cerebro de los perros, favoreciendo la relajación y el bienestar de un modo similar a cuando nosotros comemos chocolate.


                                       Foto: Hugo Cortegoso Lorenzo
    2.     Son sensibles y se encuentran molestos por sonidos que nosotros no          detectamos

Los perros son capaces de detectar sonidos que van entre las frecuencias de 20 a 65.000 Hz mientras que nosotros solo podemos llegar hasta los 20.000 Hz. Esto es así porque su oído se desarrolló para captar y reconocer a que distancia se encuentra la presa. Por esta razón puede que escuchen sonidos de muy alta frecuencia que nosotros no detectamos.  Además también son capaces de detectar sonidos de mucha menor intensidad que nosotros, razón por la cual a veces nos parece que reaccionan sin sentido o exageradamente.


Foto: Mundoperros

   3.   El cachorro tarda alrededor de 21 días en comenzar a tener operativos los              sentidos.
Durante este tiempo su actividad cerebral es casi nula y solo tienen sensaciones táctiles y  térmicas, se está produciendo una importante maduración cerebral para la que es vital los cuidados que puede ofrecer la madre.


         4. Caminar y olfatear les ayuda, fisiológicamente, a mantenerse  felices.

Estos comportamientos estimulan la producción de serotonina. Este neurotransmisor ayuda a controlar  la agresividad y la ansiedad.


 5.  Su visión está basada en la combinación del azul y el verde

Esto se debe a que tienen dos tipos de conos, que son las células encargadas de reaccionar en función del color de la luz que llega al ojo . En el perro estas son de tipo azul y verde (vista dicrómica), mientras que el ser humano los tiene también de color rojo (vista tricrómica). Así que nosotros podemos ver más variedad de colores que los perros, aunque es falso que los perros vean en blanco y negro.
       

                                         Foto: Taringa.es

        6.     Los perros olfatean “en estéreo” y  “por capas”

Es conocido el hecho de que los perros tienen un asombroso sentido del olfato con unas 300 millones de terminaciones sensitivas frente a nuestras 5 millones. Pero es difícil imaginar lo que esto implica. Detectan la dirección del olor gracias a que olfatean de manera independiente por cada fosa nasal “en estéreo” pero además son capaces de diferenciar cada tipo dentro de una mezcla de olores. Donde nosotros olemos, por ejemplo, basura ellos diferencian cada una de las cosas que se han tirado y su estado de descomposición. Todo esto no solo es gracias a su gran sensibilidad sino también al procesamiento nervioso asociado con una gran área dedicada a ello en el cerebro, un enorme bulbo olfatorio.



       7.     Pueden detectar e interpretar las hormonas que flotan en el aire

Esta capacidad se debe al órgano vomeronasal, que se encuentra en la parte anterior del paladar y detecta sustancias químicas menos volátiles que el resto de olores. Este asombroso órgano les proporciona a los perros información a cerca del estado emocional y fisiológico de cualquier animal. Así pueden reconocer posibles parejas, pero también distinguir si una persona o animal es hostil o está relajada o incluso si una persona está embarazada o enferma.


                                      Foto: Institutoperro.com